| Foto: Raúl Vejar Williams |
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lunes, 15 de mayo de 2017
miércoles, 25 de febrero de 2015
Carta a mis bloqueos
Esta noche he decidido hacer algo. Algo que hace tiempo ha picado mi mente con un alfiler y me tiene angustiado, y me separó de mis pensamientos cotidianos, mundanos, lejanos, esparcidos por la sucia tierra del lugar baldío de mi cerebro.
miércoles, 27 de agosto de 2014
Sigo fumando

Inhalo de mi cigarrillo en este bar inmundo, donde pienso muchas cosas de cuando estaba vivo. Profundo olor que me proporciona algo de vida, café con leche y algo para endulzar los tragos amargos con los que inicié el día. Ahora mismo escribo mil versos sin sentido, en una libreta que creí haber olvidado hace mucho tiempo, cuando estaba vivo. Exhalo la vida en una pantalla de humo.
Viejos son los olvidos, nuevos los recuerdos. Exquisitos son los pensamientos en los que te imagino bebiendo de mi whisky, néctar que aprecio más que la vida misma, pero menos que tu presencia inmaculada. Y qué tremendo susto me das al mover tus alas y elevarte lejos, dejándome sin mi aire ni mis cigarrillos.
La tristeza me marea más que el alcohol, menos que tus ojos pero muy potente es el veneno. Tomo de todo algo bueno, algo viejo, algo usado. El azul lo tienes tú en tu halo. Me veo persiguiendo perlas a la luz de la luna, estrellas caen mientras corro, toman un viaje a otro mundo. Sigo fumando.
Se desgasta el papel mientras te espero y se me acaban los cigarros y el alcohol. Ya no me queda dinero para las propinas. Escucho un tiroteo afuera: alguien murió; me pregunto si fui yo.
jueves, 19 de junio de 2014
Renos en la isla de San Mateo
Qué
asquerosa ciudad es esta, con mugre por doquier y la muerte que silba
su canto macabro; un olor aturde a los que viven, un bramido salvaje
calla a aquellos que añoran silencio. No estamos en una luz infinita
sino en oscuridad. Ocultos y sumisos son los animales, que traen la
peste y no la bondad. Ya nos enfermamos sin siquiera darnos cuenta, y
volvemos a la podredumbre miserable como si de otra época se
tratase.
sábado, 26 de abril de 2014
De Un Viajero a Otro...
Todas las tardes podrían
ser delirios de amor contigo. Todas las armonías de la flauta, que
sopla el viento de la sabana, podrían encontrar nuestros oídos
sordos; sordos por el chillido de nuestros besos carnosos. Te voy a
comer la boca como a un fruto dulce, como devorando mil fresas de las
praderas, mientras observo un abismo cuyo fondo está cubierto de
flores.
domingo, 19 de enero de 2014
sábado, 14 de diciembre de 2013
Más Ebrio que El Ron
Entro en mi habitación vacía. No hay paredes blancas como en los manicomios. Hay espejos con un marco gris, muy poco lujosos, que deslumbran cuando abro la ventana polvorienta. En partículas se divide mi alma, como el polvo que sale de la cortina. En susurros me desahogo, cuando sé que mis gritos no serán escuchados jamás, ni por ti, ni por él, ni por los animales de la ciudad de concreto. Tengo ganas de fumar y no suelo fumar; tengo ganas de volar como un halcón, pero eres tú la que guarda mis alas.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Psico-riasis
martes, 24 de septiembre de 2013
Mata Dragones
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| San Miguel Arcángel. |
miércoles, 28 de agosto de 2013
martes, 6 de agosto de 2013
La Última Carta Solitaria
"Cómo corro en mis sueños para alcanzarte, mientras tus fantasmas me persiguen por todo el pueblo. Miro para atrás y veo las sonrisas que me has dedicado a lo largo de los años, muchas de ellas falsas (Eso supone mi mente insegura y amarga), y veo que no reflejas ninguna compasión por lo que escribo en mis desoladas tardes de verano, cuando me siento en mi recámara a pensar en tu rostro y a dedicarte cartas de amor ridículas. Pero añoro tu rostro, por mucho que me queje, porque no he visto nada más hermoso en este mundo, nada más bello puede existir después de tu sonrisa; ni siquiera los atardeceres que disfruto mientras leo en soledad, ni siquiera los arcoíris que me saludan cuando llueve mientras las gotas de lluvia mojan mis libros cuando estoy en la intemperie, leyendo historias, algunas escritas por personas ajenas a mí, muchas otras creadas por mi persona, inspiradas en tu cabello, en tus ojos, y en los años en que anduvimos por las tierras prohibidas, amándonos como bestias, sin importarnos absolutamente nada.
lunes, 5 de agosto de 2013
Tengo que remar mis propios ríos
Trato de no pensar en los desvaríos de mi mente llena de pensamientos que a veces amo y a veces detesto, como la naturaleza que es hermosa y casi artística, pero cuando se enfurece todos le temen a su poder. Y me encuentro escribiendo palabras que a veces no sé si serán leídas por el mundo, aunque no me importe tanto, mientras pueda soltar aquellos sentimientos que en mi mente juegan una partida de ajedrez interminable, y siempre me terminan haciendo el jaque mate cuando menos lo espero, y las derrotas emocionales comienzan siendo ya costumbre en el espacio que tengo reservado en mi mente para mis propias historias. No pienso en rendirme, ante la necesidad de que el arte fluya por mis venas como lo hace mi sangre, que a veces se vuelve espesa con el tiempo, porque va muy lento, en ocasiones, cuando mi corazón no se pone de acuerdo con mis pensamientos y no hallo la forma de botar las palabras.
Siempre fui malo con el habla, se me hace más sencillo escribir. Aunque en ocasiones acumulo tantas letras en mi lengua, que se crea un mar de sentimientos en mi boca, como una gotera que poco a poco va llenando un barril; el barril se desborda y todas esas palabras se dan a conocer, ya sea de buena o mala manera. Pero siempre termino solo en mi habitación escribiendo cosas tontas, algunas serias, otras brillantes, o por lo menos eso dicen; y sé que pensar tanto en aquello que uno siente distante (el futuro) es el martirio del hombre hoy en día; en especial para los más jóvenes, cuyo futuro muchas veces se ve obstruido por rocas, o inclusive distancias que separan nuestros sueños de la realidad, y que hay que remar a veces, por días, meses, o años, pero siempre tenemos que buscar el río y cruzarlo, o por lo menos así lo veo. Sin importar que la corriente nos moje un poco, pues el sol siempre estará allí para secar nuestras vestiduras. Hoy en día, lo mejor que puedo hacer, es sonreír, y seguir remando en este río tan complicado llamado “La Vida”.
domingo, 17 de febrero de 2013
La guerra terminó en empate.
Me alegro mucho haberte cazado. En el más oscuro de los bosques de mis pensamientos. En el continente alejado de lo que debería ser correcto.
Empuñé mi cuchillo, afilé mi espada. Preparé mis flechas para la batalla. No se si caíste en mi red o si yo caí en la tuya. Quizás nos atrapamos mutuamente. Quizás ambos ganamos la guerra.
La paz, la calma, la alegría después de la lucha. Llueven flores blancas para los bandos victoriosos.
Amor, felicidad. Son sinónimos de grandeza. Nuestros ojos se buscan en el polvo, dejado por la muchedumbre. Y en las batallas que nos quedan por librar seremos un solo ejercito, un solo bando, un solo ser.
Empuñé mi cuchillo, afilé mi espada. Preparé mis flechas para la batalla. No se si caíste en mi red o si yo caí en la tuya. Quizás nos atrapamos mutuamente. Quizás ambos ganamos la guerra.
La paz, la calma, la alegría después de la lucha. Llueven flores blancas para los bandos victoriosos.
Amor, felicidad. Son sinónimos de grandeza. Nuestros ojos se buscan en el polvo, dejado por la muchedumbre. Y en las batallas que nos quedan por librar seremos un solo ejercito, un solo bando, un solo ser.
martes, 15 de enero de 2013
Cómo me gusta ser envenenado
Te iba a invitar un café. La ciudad me abrumaba con su terquedad y la multitud no dejaba que viese tu rostro lleno de soledad. El humo tóxico de la ciudad para todos es como el oxígeno, para mí es aire podrido, pero me alegró escuchar tu voz entre la jauría. Te busqué como un loco en esta pequeña ciudad, que muchos llaman pueblo abandonado. Mi búsqueda del tesoro perdido. Una recompensa que huye sin saber por qué, o que simplemente se esconde de mí porque nadie merece sus riquezas.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Carta de la vía nublada
Camino por la vía de mi pasado.
La carretera está despejada, llena de neblina mental.
Es una mañana fresca, fría, lúgubre, hermosa.
Mi cabeza se llena de pensamientos: recuerdos de fiestas pasadas, memorias que desempolvo en los gabinetes más apartados de mi mente.
Todo puede salir bien el día de hoy.
Todo puede salir mal también.
Ya ni se, ni me importa. Lo único en lo que estoy seguro es que te pienso más de lo que debería. Y eso me asusta más que nada en este mundo.
En mi bolsillo guardo una nota que escribí antes de partir.
La carretera está despejada, llena de neblina mental.
Es una mañana fresca, fría, lúgubre, hermosa.
Mi cabeza se llena de pensamientos: recuerdos de fiestas pasadas, memorias que desempolvo en los gabinetes más apartados de mi mente.
Todo puede salir bien el día de hoy.
Todo puede salir mal también.
Ya ni se, ni me importa. Lo único en lo que estoy seguro es que te pienso más de lo que debería. Y eso me asusta más que nada en este mundo.
En mi bolsillo guardo una nota que escribí antes de partir.
Son sólo palabras. Pero me siento valiente, como un caballero, cuando tengo pluma y papel a la mano:
"Te he dado dominio sobre mis hilos; aquellos que controlan mis extremidades. O tal vez te los has robado, por simple malicia.
Eres el lagarto que cuida de las llaves de mi mente, de las emociones que a muchos y muchas les he guardado. Que a veces juega, coqueteando con la puerta entreabierta de mi celda y mi alma inocente, y virgen de cariño.
Te he otorgado el poder de hacerme sentir sediento y hambriento de un sentimiento que negué por muchos años. Creo que hasta siglos.
Lo sabes bien.
Y cuando tu mar de felicidad se seca, acudes a mi riachuelo y te robas la poca agua que queda de él. Dejándome seco, sin agua, mientras camino por el desierto infinito, creado por mis miedos e inseguridades. Donde mis gritos no son escuchados, y las gotas se lluvia se secan con el sol, antes de caer."
viernes, 2 de noviembre de 2012
Monólogo de la Luna Amarilla
La luna luce un tono de amarillo esta noche, me recuerda a la luz que emanabas al verme. En los ayeres de mi memoria aún soy cegado por aquella luminosidad que, como las figuras de los santos antiguos, es bendecida por los más fieles a tu belleza. Mi nostalgia llegó al tope aquella noche en la que decidiste no ver más las estrellas, pues el recuerdo de tu pasado me persigue, pues tu pasado es mi pasado. Corro como niño chiquito a mi habitación, porque soy asechado por la sombra que aún prevalece en mis recuerdos, cuya figura remarca tu cuerpo, aquel que llegué a sentir entre mis manos alguna vez.
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